El pasado viernes ha sido el último dia de trabajo en mi empresa de toda
la vida. Mi sueño durante 28 años. Virtual
Software
Es un paso que hace un tiempo ni se habia pasado por mi cabeza. Siempre
que, en cualquier reunión, alguien me preguntaba en que trabajaba, mi
respuesta orgullosa era la misma: «tengo una empresa de desarrollo de
software». Era mi empresa.
Pero hace unos años las cosas empezaron a cambiar. O yo empecé a
cambiar. Nunca se sabe. Lo cierto es que por una parte la visión de cómo
debía ser el futuro de la empresa empezó a diferir y por otra tampoco
estaba muy de acuerdo con la dinámica de los equipos de desarrollo. Como
ya comenté en su
momento,
el Spring IO de 2012 supuso un cambio de mentalidad completo para mi,
tanto en el aspecto técnico de desarrollo -Grails- como en la forma de
abordar los proyectos y la interacción en los equipos -Agile-
Como casi siempre, los cambios desembocan en tensiones. Y en este caso
las tensiones fueron creciendo hasta que llegó un momento en que no me
mereció la pena y preferí dejar de luchar. Error. Siendo mi empresa cada
día me sentía frustrado por no haber sido capaz de hacer ver cual era,
en mi opinion, el camino a seguir.
Tal vez, por supuesto, mi camino no era el bueno. Y tal vez el mejor
camino para la empresa tampoco era el mio. Pero lo que si está claro es
que cada uno debe seguir el camino en el que cree y en mi caso el
agachar la cabeza y seguir la corriente en la empresa que había
fundado ha sido algo que me afectó mucho mas de lo que jamás hubiera
pensado. A todo esto, se unió el cansancio por llevar tantos años (¡28
años!) haciendo prácticamente lo mismo. El mismo tipo de aplicaciones.
De clientes. Las mismas rejillas. La misma forma de hacer las cosas*.*
No me malinterpretes: Por supuesto que Virtual ha avanzado mientras yo,
tal vez injustamente, me quejaba. Cambiamos de Oracle a Postgres.
Pasamos de nuestro framework propietario a Grails 2 y luego 3.
Instalamos aplicaciones en AWS. Pero no era suficiente para lo que yo
sentia que mi empresa y yo necesitábamos. Yo quería integrar en
proyectos reales algunos de los experimentos que hacía en mi tiempo
libre o tecnologías que pensaba podían ser útiles: Docker, RabbitMQ,
búsquedas léxicas en lugar de rejillas, funciones Lambda, integración
con más servicios de AWS, Micronaut, AngularJS, React o Vue. Soy de los
de, como cantaba el gran Neil
Young. «It’s better to
burn out than to fade away»
Todos estos cambios, si sabes de lo que hablo, suponen un cambio de
mentalidad a la hora de diseñar nuevas aplicaciones. No se trata
simplemente de cambiar una librería por otra, sino de pensar de forma
radicalmente diferente y no conseguí que hubiera el interés suficiente
para afrontar estos cambios. Sin duda también esto ha sido culpa mia,
por no haber sabido gestionar, motivar e ilusionar. O, como decía
arriba, tal vez los clientes de una empresa como la nuestra no
necesiten esa tecnología.
Sea como sea, a través de Manfred surgió
durante mis vacaciones una oportunidad que creí no podía rechazar. Se
trataba de ir a una startup relacionada con temas de inversión
sostenible. Con tecnologías con las que no he trabajado pero a las que
sé que puedo adaptarme en un plazo corto de tiempo. A trabajar sólamente
en la parte back, moviendo datos (muchos, muchísimos datos, eso si).
Hice la prueba técnica sin muchas expectativas (maldito síndrome del
impostor)
pero parece que les gustó. Pasé un par de entrevistas personales más y
finalmente me encontré con una oferta. Tenía que decidir y … elegí el
cambio. El tiempo dirá si he elegido bien o ha sido la mayor cagada de
mi vida.
Me voy a una empresa con mentalidad joven donde probablemente yo sea uno
de los abueletes: Clarity. Hay dentro
incluso gente que conozco y
admiro. Estoy realmente
ilusionado y con muchas ganas de empezar esta nueva vida. Porque como
tal me lo tomo.
Paso de una vida de hombre orquesta a centrarme en el backend de una
plataforma compleja y con posibilidades de cambiar (o intentar meter)
Groovy por Kotlin (hace tiempo que tenía ganas de ponerme a ello) y
avanzar en Java puro (la experiencia que tengo de funcionalidades de
Java >6 vienen en su mayoría por las habilidades de programación
funcional de Groovy) . Paso de la responsabilidad de tener que lidiar
con toda la infraestructura y tener que estar atento y probar toda
tecnología nueva que apareciera en el radar a la responsabilidad -no
menor- de hacer que las cosas funcionen, aunque no sea mia la empresa.
Algunas veces alguien ha comentado «claro, echas tantas horas porque es
tu empresa», y yo siempre he negado que fuera ese el motivo: me va la
marcha y es el momento de demostrarlo.
Tengo muchas cosas que agradecer a Virtual Software. Es la empresa donde
he aprendido todo lo que sé, tanto de programación como de sistemas como
de… tantas cosas.
Pero lo primero que tengo que agradecer es al destino por haberme puesto
en el camino de mis dos socios. Javier y Gonzalo, Gonzalo y Javier.
28 años aguantándome, ya tienen mérito. Gracias, gracias, mil
gracias por haber sido capaces de soportarme en los malos momentos. Y
en los buenos.
Gracias tambien a todos los trabajadores que han pasado por Virtual
Software. Debería cotejar el dato, pero de memoria yo diría que
alrededor de los 150. Muchas gracias a todos. Cada uno ha aportado su
granito para que Virtual Software haya llegado a ser lo que es. A los
que habéis estado casi 20 años con nosotros (que alguno hay) y a los que
estuvieron poco. A los que se fueron a uno de nuestros clientes mas
importantes y a los que se quedaron en aquella desbandada. No me cabe
ninguna duda de que la empresa tiene todavía un largo futuro por delante
con el equipo que se queda.
Un recuerdo especial a Javi Valero, esté donde esté. Una de mis
motivaciones para 3 años de movember. A los que estuvísteis en alguno de
las empresas que salieron de Virtual (Universe Linux, Scancia). A los
clientes y proveedores. De todos he intentado aprender algo y a todos he
intentando enseñar algo.
Y ahora, a seguir aprendiendo. En pocos dias empiezo un nuevo camino y
optimista como soy, seguro que todo va a ir bien.