lunes, 22 de octubre de 2012

On a new road



On a new road era el nombre del blog que James Gosling, autor de Java entre otras cosas, tenia durante el tiempo que paso en Google tras abandonar Oracle.

Y es el nombre de esta anotación porque es exactamente como me siento desde hace algunos meses: En un nuevo camino. No porque haya cambiado de empresa, cosa que (toco madera) espero que no suceda en mucho tiempo. Pero si porque despues de mucho tiempo, tanto mi empresa como yo necesitamos un cambio.

Yo empecé con este cambio hace un par de años. Tras mucho tiempo de mantener mi sistema nervioso al ralentí de repente vi la luz. Si, al estilo de los Blues Brothers. O algo asi. En realidad podríamos decir que fue mas parecido a lo que contaba una vez Motorhead Lenny de que un dia recuperó la conciencia desnudo en una playa comiendo una lata de alubias con una navaja y se dió cuenta de que asi no podia seguir. Lo mio no llegó a tanto pero de repente tome conciencia de que habia cosas que cambiar. Y, entre otras cosas, empecé a correr. Nunca hubiera pensado que yo era capaz de correr 10Km, menos aún un 31 de Diciembre, pero el año pasado fui capaz de terminar la San Silvestre. Y ni siquiera fuí el ultimo.

Y los cambios no sólo eran necesarios en mi forma de hacer las cosas: tambien en mi empresa habia que hacer muchos cambios. Y, Dios, que fuerte es la primera ley de Newton, ya sabes:


Todo cuerpo permanecerá en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado por fuerzas externas a cambiar su estado".


Que complicado es hacer cambios incluso en una empresa de poco mas de 10 personas que llevan trabajando muchos años. La inercia lo es todo, pero cuando las cosas no marchan todo lo bien que a uno le gustaría y se intentan hacer cambios la tarea se vuelve imposible: a los humanos nos gusta la seguridad de lo conocido aunque racionalmente nos demos cuenta de que no es el camino adecuado.

Intenté aplicar pequeños cambios en el funcionamiento de la empresa y aunque sobre el papel con mis socios parecían cosas razonables (en especial muchas de las que Berto Pena cuenta en su blog y su libro), en el dia a dia cuesta infinito llevarlas a la práctica.

Y entonces, en Febrero de 2012, llegó el Spring IO. Y fúe como meter mi cabeza en una maquina centrifugadora. O algo asi. Yo iba a ver de que iba Spring, si merecia la pena darle una oportunidad en lugar de usar GWT, que es lo que estaba mirando en aquel momento para sustituir a nuestro viejo -mas de 13 años- y propietario sistema de programacion, LWAS.

Y dos días despues sali con la cabeza sin Spring pero llena de JSON, Groovy & Grails, Hibernate, Scrum, RabbitMQ, herramientas de Atlassian, MongoDB, Git... Habia conocido -sin saber quienes eran- a Peter Ledbrook, Graeme Rocher, Matt Raible y Adrian Colyer. Asistí a las magníficas conferencias (entre otras) de Thomas Lin y de Domingo Suarez.  Y todo ese mundo que se abría ante mi, como programador, no podia dejarlo escapar.

Asi que aqui estoy. Empezando de nuevo. Como un pardillo en programación a mis cuarenta y tantos, tras 10 años dedicado sobre todo a sistemas y con la programación, lo que siempre me ha gustado,  dejada bastante -nunca del todo- de lado durante estos años. Sin tener apenas ni idea de javascript, ni de patrones de diseño mas allá de donde la intuición me ha llevado. La de cosas que han pasado en programación a mi lado sin que apenas me enterara dentro de mi caja estanca...

Intentando cambiar la metodologia de trabajo de la empresa hacia algo parecido a Agilismo, usando herramientas como Jira o Confluence sin las cuales no se como hemos podido vivir hasta ahora. Intentando entender si Bamboo y la integración continua nos sirve realmente para algo. Intentando dar la vuelta al cerebro para saber si la programación orientada a test es la panacea. O hasta que punto merece la pena. Pegándonos con Git.

En este camino nos esta echando una mano la (magnifica) gente de Salenda con Alvaro a la cabeza. Y abriendo mucho las orejas en las reuniones en petit-comité del grupo de usuarios de Grails Madrid junto con mi compañero Borja, sin el que no podría estar avanzando a la velocidad (sea la que sea, todo es relativo) que estamos haciéndolo.

Que coño. Hacia años que no me sentía tan vivo. A por ello.




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