Hay muchos superdotados por el mundo, en mayor o menor grado, pero el
caso de Daniel Tammet es verdaderamente asombroso. Sufre un extraño caso
de sinestesia, de tal forma que él “siente” los números. Para él tienen
propiedades como tamaño, color, forma, movimiento o luminosidad. Cuando
se le pide que realice un cálculo matemático él no se pone a resolver
mentalmente el problema siguiendo un algoritmo aprendido, simplemente
los números van apareciendo como un paisaje delante de él y solo tiene
que leerlos, lo que resulta ser la solución al problema, normalmente con
una precisión superior a las calculadoras e incluso a los ordenadores
por el número de decimales que recita